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Otros animadores de finales del siglo XX

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El animador más prolífico en México hasta los años 90s, probablemente era Dominique Jonard, un estudiante francés de biología que pronto se convirtió en pintor y posteriormente en animador después de unos años de residencia en nuestro país. Gracias al apoyo del Instituto Nacional Indigenista, creó el proyecto  Animación de tres cuentos purépechas  en 1990. En Maruata, Michoacán, filmó  ¡Aguas con el Botas!  en 1994 en favor del medio ambiente; también filmó  Rarámuri , basado en cuentos de niños indígenas, ese mismo año: ganó el Ariel a la mejor animación con él. Produjo Desde adentro  en el 96,  Santo golpe  el siguiente año y  La Degénesis  en 1998.  Guillermo Comín era el director de animación de la compañía Filmographics. En sus inicios trabajó con el grupo que hacía La familia Telerín, pero desde que la compañía se fusionó con el grupo de Juan Fenton, comenzó a hacer cosas más interesantes. Desarrolló animaciones para l...

Experiencias fuera del país

En 1994 se estrenó  El héroe  de Carlos Carrera. Después de dos años de trabajo, el apoyo del Instituto Nacional de Cinematografía  y la participación de un gran número de animadores mexicanos, el filme ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. A partir de entonces, la animación en México ganó interés y aprecio y el panorama para esta industria cambió. La Universidad Iberoamericana (UIA) dio un gran y constante apoyo a la animación y prueba de ello es que muchos de sus exalumnos, como Carrera, lograron grandes avances en este rubro.  José Luis Rueda junto con otros egresados de la UIA, formó la compañía María Negra Productions, que produjo cortos como  Los changuitos  (1995). Rueda también codirigió con Jorge Villalobos y Guillermo Rendón, otros ex-alumnos, el corto  4 maneras de tapar un hoyo  en ese mismo año.  Otro estudiante de la Ibero, José Ángel García Moreno, realizó Abrimos los domingos en 1989 en los Estudios Varango....

Hacía la formación

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Los tres Reyes Magos  fue el primer largometraje de animación mexicana; fue dirigido por Fernando Ruiz y Adolfo Torres Portillo en base a una idea de Rosario Castellanos. Se estrenó en 1976 después de dos años de trabajo. Tres años más tarde, la UNICEF convocó a Ruiz a crear una de las diez partes de la serie  Los diez derechos del niño . No contento con ello, el animador mexicano desarrolló el proyecto de una serie animada:  La oruga Pepina . Lamentablemente tuvo problemas con la guionista y la obra se acabó en España por los animadores Santiago y José Luis Moro bajo el nombre de  Katy, la oruga  en 1981.    El productor Anuar Badín propuso a los estudios Kinema la realización de un largometraje animado. La idea consistía en adaptar la historieta mexicana  Los Supersabios  de Germán Butze. La película se estrenó en 1979 y fue muy bien aceptada por el público.     Los animadores en México no podían (ni pued...

Origen

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Podríamos llamar el primer antecedente de la animación en México a la linterna mágica inventada por Kircher a mediados del siglo XVII. Sor Juana Inés de la Cruz es la primera en hablar de los sueños producidos por las imágenes proyectadas (a diferencia de otras interpretaciones a Primero sueño); prueba de esto es que en uno de los cuadros más famosos donde aparece Sor Juana, pintado por Manuel Cabrera, aparece en su biblioteca un libro de Kircher: Ars magna luci et umbrae. Sin embargo, es hasta la primera mitad del siglo XVIII, cuando las proyecciones de este tipo aparecen varias veces mencionadas en archivos de la época. Los padres de la animación indudablemente son la caricatura y la historieta. La tira cómica llegó a México en los años veintes; originalmente eran traducciones de obras provenientes de Estados Unidos pero muchas veces el material no llegaba a tiempo, lo que propició la aparición de caricaturistas mexicanos. Entre estos nuevos artistas se encontraban Hugo Tilghman ...

Animación a mediados del siglo XX

Ya con la experiencia de algunos animadores de Caricolor, Claudio Baña, Leobardo García y Jesús Sáenz Rolón, fundaron Caricaturas Animadas de México. Su primera producción fue el Noticiero cómico que trataba de una parodia de los noticieros, sin embargo, debido a que la animación de los eventos tardaba un par de meses, la parodia de la noticia perdía eficacia. Posteriormente, fue este estudio el que fusionó por primera vez en México la animación con la acción en el filme  El diablo no es tan diablo  de 1949. A punto de terminarse el trabajo de animación, el estudio se incendió debido a una colilla de cigarro: el productor ordenó que se repitiera todo el trabajo. La compañía no pudo solventar los gastos y tuvo que claudicar. En 1952 Richard K. Tompkins, director de Estudios Churubusco, emprendió sus primeras obras al frente de Dibujos Animados de México; con la colaboración de Ernie Terrazas y Edmundo Santos, consiguió un contrato para producir doce cortos animados para una ...

Primeros proyectos

La primera noticia que se tiene de una proyección animada cuenta que el 14 de agosto de 1907 en  El Entreacto  de la Ciudad de México, se presentó la obra  Retrato animado por el cinematógrafo . A partir de entonces, el público fue capturado por estos dibujos e historias que venían del extranjero, como Mickey Mouse (el ratón Miguelito) o Félix el gato y se proyectaron en distintos foros, como en el Teatro Riva Palacio. A mediados de los treinta, los estudios Disney habían fascinado a un gran número de personas que quedaron incentivadas a probar suerte en la animación. A pesar de que no se tiene documentación sobre el verdadero pionero de la animación en México, se tienen algunas hipótesis: Se dice que Juan Athernack, que colaboraba haciendo historietas para  El Universal ,  El Imparcial  y  El Excelsior , realizó una secuencia animada en la que un personaje desplazaba unas letras hasta formar la palabra “Excelsior” como parte de su cinta  El...